¿Quien eres?

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  • En la búsqueda y descubrimiento de la identidad personal son fundamentales tres cosas.
  • Llegados a este punto, sólo nos resta aumentar nuestra Esperanza y desarrollar nuestra Fe.
  • El cometido no es sencillo y para lograrlo nada más concreto que comenzar ayudando a esos seres humanos que la sociedad denomina débiles.

¿Quién eres?

El descubrimiento de la identidad personal

Algunos son tan pobres de espíritu que no tienen más remedio que tener cosas,

así nunca llegarán a ser.

En la búsqueda y descubrimiento de la identidad personal son fundamentales tres acciones: llegar a la Verdad de lo que es ser Hombre –varón y mujer–, aceptar el Bien que significa serlo y vivir la Belleza que en el Hombre existe…; pero para aceptar esa identidad personal descubierta –y así llegar a superarse– es absolutamente necesario ser lo suficientemente magnánimo para lograr ser lo suficientemente humilde para reconocer que Dios habita dentro.

Llegados a este punto, sólo nos resta aumentar nuestra Esperanza y desarrollar nuestra Fe para lograr que nuestra vida sea plenamente libre y, así, escribir nuestra historia en clave de Amor.

El cometido no es sencillo y para lograrlo nada más concreto que comenzar ayudando a esos seres humanos que la sociedad denomina débiles, esos que para los Estados no son útiles, aquellos que para los gobiernos sólo molestan y gastan, todos aquellos que, de no haber Iglesia, ya estarían muertos… y todos aquellos que, aún habiéndola, son asesinados todos los días: niños no nacidos, ancianos, discapacitados, marginados, pobres, perdidos, enfermos…

Cuando vemos que hoy en día se asesina con toda impunidad, amparados por las leyes que dictan esas personas que desprecian al Hombre, justificando sus actos en el desprecio que nos tienen, utilizando para ello cualquier excusa -razonada sinrazón- y, en última instancia, la soberbia que les lleva a renegar de todo lo que es ser humano, bien es cierto que ha llegado la hora de poner remedio. Aquellos que aman la vida y la libertad habrán de hacerse fuertes en sus convicciones para no sentarse a mirar cómo los sembradores del odio destruyen el mundo, y salir a la calle con la ilusión en el alma, la sonrisa en los labios, la esperanza en los abrazos y la fe en la mirada; porque nunca se ha conseguido nada intentando eliminar el mal con más mal, sino inundándolo de bien.

Ha concluido el invierno de un nuevo año, ha comenzado la primavera y la Tierra está llorando, porque sus habitantes más queridos, aquellos por los que se engalana cada día, siguen fagocitándose a sí mismos, comenzando por sus hijos. Y así seguirán haciéndolo por años, hasta que todo esto termine. Parece un panorama desolador, y así lo es para demasiadas personas, por eso necesitamos convertirnos, salir de nuestro ostracismo de comodidad en el que nos han y nos hemos metido y decidirnos de veras a convertirnos en ese bálsamo que sana, que acompaña, que abraza. Realmente, quizá eso sea lo único que importe: ayudar a quien más lo necesita.

De ahí la pregunta con la que comenzó este artículo: tú…, ¿quién eres? Defínete, porque de eso va a depender toda tu historia, todos tus pasos y toda la eternidad que está esperándote.


Sobre el Autor

David Luengo

David Luengo, director de www.losritmos.es, historiador y grafólogo, escritor y filósofo, compositor y fotógrafo.