1 de abril de 1939

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1 de abril de 1939 vs 2020

Ganaron los buenos, Pío Moa

Hace 81 años y un día que acabó la mal llamada Guerra Civil Española, que debería pasarse a llamar la Tercera Guerra de Independencia. A la primera la hemos llamado "Reconquista", y duró más de 700 años, entre dimes y diretes, porque, claro, aún España no estaba unificada, se encontraba en proceso, y habían algunos proislámicos en Hispania. La segunda Guerra de Independencia fue contra Napoleón y sus franceses en el siglo XIX, que duró na y menos: ya éramos una nación -patria siempre lo fuimos- y habíamos sido el mayor imperio de la historia, un imperio curioso, no obstante, que se nutría de civilizar los territorios descubiertos, los cuales convertía en provincias y a sus habitantes en ciudadanos españoles. En esa Guerra también hubo entre los españoles mucho afrancesado.

La tercera Guerra de Independencia fue contra el régimen soviético de Stalin. El comunismo y el socialismo querían convertirnos en un satélite soviético más. Pero tampoco pudieron con nosotros, y eso que esta vez muchos "españoles" se convirtieron en auténticos traidores a sus hermanos, a su familia, a su patria. Comenzaron con las matanzas en el Madrid republicano del 31, continuaron con el golpe de estado del 34 y con el pucherazo del 36. Intantaron hundir todos los valores humanos que hacen que nos repetemos y nos abrazcemos, para conseguir esclavizarnos ante sus ansias de posesión y dominio. Más o menos lo que está volviendo a pasar a día de hoy. Esta vez con un comunismo-socialismo más chévere, más bolivariano, aunque sea la misma chingada. Esta vez, sin emabrgo, las izquieras traidoras a España y a sus hermanos han unificado todo lo que han podido de su aprendizaje de la historia -porque ellos conocen la realidad, para poder cambiarla luego, mintiendo descaradamente-: tienen el apoyo islámico -que bien se han bajado los pantalones para conseguirlo, vendiendo España al mejor postor-, continuan en convivencia y connivencia con el francés francmasón de turno de odio visceral a España, y, además, siguiendo las indicaciones de los que odian al hombre para conseguir eliminar a unos cuantos de la Tierra y tener más parcelitas para ellos.

Y, ante este tenebroso panorama, ¿qué hacen las "derechas"? Por desgracia, y al haber abandonado todo principio ético decente, se dedican a tocarse con fruición mientras se miran con desdén en el espejo. Un auténtico asco. Bien es cierto que desde hace poco se ha desarrollado un movimiento popular realmente fuerte e interesante que persigue la liberación de los españoles y su vuelta al lugar que les corresponde pero ¿llegarán a tiempo..., o todo esto desembocará en una cuarta guerra? Guerra que, por otra parte, los antihumanos ya han comenzado, esta vez con matanzas indiscriminadas, como los más de mil millones de asesinados en el seno materno desde hace menos de 100 años.

Con motivo del día que es, reproducimos un fragmento publicado en la Gaceta.es, con autoría de Pío Moa.

Hace 81 años el célebre y sobrio parte de Franco dio por terminada la  guerra civil. ¿Qué puede decirse de ella a estas alturas? Por lo menos lo siguiente:

1. Que la contienda enfrentó por una parte a quienes querían implantar  en España un régimen soviético y/o disgregarla en estaditos  manejables por otras potencias, y por otra a quienes no estaban dispuestos a consentirlo.

2. Que en ella no se jugó la democracia sino la unidad de la nación, la cultura y familia cristianas, la libertad personal y  la propiedad privada, defendidas por los nacionales y atacadas por el Frente Popular, pacto de totalitarios y separatistas.

3. Que la democracia quedaba fuera de cuestión. En el Frente Popular, unos, los más fuertes, aspiraban a implantar un régimen de tipo soviético; otros, despotismos separatistas;  y unos terceros les hacían el juego voluntaria o involuntariamente. Los nacionales, después del caos republicano y las elecciones fraudulentas del 36, no creían que la democracia pudiera contener el alud revolucionario-separatista, y buscaron otras salidas. En 1930, Franco todavía recomendaba la democracia y se resistió a rebelarse mientras hubiera esperanza de reconducir un régimen cada vez más epiléptico.

4. El Frente Popular se presentó como defensor de la república, cuya legalidad había asaltado en 1934, planeando la guerra civil,  y había acabado de destruir desde las elecciones fraudulentas de febrero de 1936, aplastando sangrienta y  tiránicamente la libertad. La falsedad de la reivindicación izquierdo-separatista, masivamente difundida, es la causa de que aún hoy la guerra civil siga sin ser asimilada por la sociedad española. Es también la causa por la que he escrito recientemente Por qué el Frente Popular perdió la guerra.

5. La guerra fue un suceso doloroso, pero en ella ganó la causa más justa. Que volvió a justificarse al ganar también la paz, reconstruyendo la nación frente a mil dificultades y hostilidades exteriores, manifiestas en un aislamiento criminal;   y dejando una herencia de reconciliación y prosperidad, con una sociedad muy superior  en todos los sentidos a la de miserias y odios republicanos causantes de la guerra. Esta es su doble legitimidad, de origen y de ejercicio. Precisamente el Frente Popular desacreditó la idea de la democracia para muchos años. Y no es casual que los partidos que se consideran herederos de él,  nuevamente totalitarios y separatistas, estén destruyendo la democracia decidida en 1976 a partir de la legitimidad del franquismo.

6. La mentira sobre la guerra y el franquismo, sostenida por los herederos del Frente Popular con el auxilio de una derecha abyecta y sin ideas, capaz de identificar democracia con antifranquismo,  es la causa profunda de que la sociedad no logre aprender de la experiencia y tienda repetir lo peor de su pasado, como decía Santayana de los pueblos que olvidan su historia.

7. En este aniversario es preciso que todos recordemos qué fue realmente aquella contienda, quiénes la planearon y provocaron, por qué la perdieron, por qué el pueblo decidió una democratización en orden partiendo de la herencia franquista, y por qué esa decisión ha venido siendo saboteada utilizando la falsedad histórica para transformar el régimen, introduciendo leyes totalitarias como las de «memoria histórica», de género y similares.

8. Como dirigente máximo en la guerra y la paz –que dura aun hoy, cada vez más amenazada por golpismos y leyes liberticidas–, y por la categoría de sus logros, el general Franco entra en la historia de España con la talla del mayor estadista que ha producido el país  en varios siglos. La reciente profanación de su tumba por los delincuentes que hoy gobiernan la nación deberá ser revertida en su momento. Una sociedad incapaz de respetar a quienes la liberaron de la tiranía y la disgregación se condenaría a sí misma. Restablecer la verdad es una necesidad absoluta para garantizar la permanencia de España y curar una democracia hoy enferma y en gran parte fallida.


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Aunque el hogar haya sido devorado por la jungla –no por bárbaros salvajes, sino por los monstruos educados y refinados de la sociedad de consumo (cfr. Á. de Silva)–, desde estos ritmos proponemos una revolución: que cada uno se mire a sí mismo y, conocíendose, se acepte; y, aceptándose, se supere. El que quiera cambiar el mundo, que empiece por uno mismo.