Condiciones para ser un hombre

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Condiciones para ser hombre

Si puedes ver deshecha la obra de tu vida

y perder en un instante cuanto ganaste y más,

y ahogando hasta el suspiro del alma dolorida,

y sin lamentaciones volverla a comenzar;

si sabes, siendo amante, no enloquecer de amor

y aciertas a ser fuerte sin dureza en la voz;

y, odiado, a los que te odian consigues tú no odiar,

y puedes sin odiarlos defenderte y luchar;

si soportar consigues que todas tus acciones,

aunque torcidas sean por la envidia y el mal,

y aún viendo a la mentira ganar los corazones,

te abroquelas el alma y no mientes jamás;

si aciertas a ser digno sin dejar de ser llano,

y hablar con Monarcas sin sentir vanidad,

si en silencio meditas, y observas y comprendes,

sin acabar escéptico o quizás destructor;

si sueñas y tus sueños a conducir aprendes

sin que la fantasía nuble tu razón;

si pensando consigues evitar el peligro

de verte convertido en frío pensador;

si consigues ser duro sin encolerizarte,

y atrevido y valiente más temerario no;

si aciertas a ser bueno y ser prudente sabes,

sin ser un moralista y un pedante sin fe;

si, derrotado, luchas y vencedor acabas,

convirtiendo en victoria lo que derrota fue,

y ambas cosas acoges sabiendo que son falsas,

con la misma sonrisa y con igual desdén;

si levantada puedes mantener la cabeza

cuando a tu lado todos la sintieron perder,

los Dioses y los Reyes, la Suerte y la Victoria,

habrás para siempre rendido,

y valdrás más que valen el Poder y la Gloria,

porque serás un hombre, ¡hijo mío!

R. K.

 

Condiciones para ser hombre (2ª versión)

 

Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor 

pierden la suya y te culpan por ello; 

Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti, 

pero admites también sus dudas; 

Si puedes esperar sin cansarte en la espera, 

o, siendo engañado, no pagar con mentiras, 

o, siendo odiado, no dar lugar al odio, 

y sin embargo no parecer demasiado bueno, ni hablar demasiado sabiamente;

Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro; 

Si puedes pensar -y no hacer de los pensamientos tu objetivo; 

Si puedes encontrarte con el triunfo y el desastre 

y tratar a esos dos impostores exactamente igual, 

Si puedes soportar oír la verdad que has dicho 

retorcida por malvados para hacer una trampa para tontos, 

O ver rotas las cosas que has puesto en tu vida 

y agacharte y reconstruirlas con herramientas desgastadas;

Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias 

y arriesgarlo a un golpe de azar, 

y perder, y empezar de nuevo desde el principio 

y no decir nunca una palabra acerca de tu pérdida; 

Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones 

para jugar tu turno mucho tiempo después de que se hayan gastado 

y así mantenerte cuando no queda nada dentro de ti 

excepto la Voluntad que les dice: ¡Resistid!

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud 

o pasear con reyes y no perder el sentido común; 

Si ni los enemigos ni los queridos amigos pueden herirte; 

Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado; 

Si puedes llenar el minuto inolvidable 

con un recorrido de sesenta valiosos segundos. 

Tuya es la Tierra y todo lo que contiene, 

y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!

R. K.

Para ser un hombre (original)

 

If you can keep your head when all about you 

Are losing theirs and blaming it on you; 

If you can trust yourself when all men doubt you, 

But make allowance for their doubting too; 

If you can wait and not be tired by waiting, 

Or, being lied about, don’t deal in lies, 

Or, being hated, don’t give way to hating, 

And yet don’t look too good, nor talk too wise;

If you can dream – and not make dreams your master; 

If you can think – and not make thoughts your aim; 

If you can meet with triumph and disaster 

And treat those two imposters just the same; 

If you can bear to hear the truth you’ve spoken 

Twisted by knaves to make a trap for fools, 

Or watch the things you gave your life to broken, 

And stoop and build ‘em up with wornout tools;

If you can make one heap of all your winnings 

And risk it on one turn of pitch-and-toss, 

And lose, and start again at your beginnings 

And never breath a word about your loss; 

If you can force your heart and nerve and sinew 

To serve your turn long after they are gone, 

And so hold on when there is nothing in you 

Except the Will which says to them: “Hold on”;

If you can talk with crowds and keep your virtue, 

Or walk with kings – nor lose the common touch; 

If neither foes nor loving friends can hurt you; 

If all men count with you, but none too much; 

If you can fill the unforgiving minute 

With sixty seconds’ worth of distance run – 

Yours is the Earth and everything that’s in it, 

And – which is more – you’ll be a Man my son!

R.K.

 

Rudyard Kipling , poeta, periodista y novelista inglés que nació el 30 de noviembre de 1865 en Bombay, India, fue Premio Nobel de Literatura en 1907.

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Sobre el Autor
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Redacción

Aunque el hogar haya sido devorado por la jungla –no por bárbaros salvajes, sino por los monstruos educados y refinados de la sociedad de consumo (cfr. Á. de Silva)–, desde estos ritmos proponemos una revolución: que cada uno se mire a sí mismo y, conocíendose, se acepte; y, aceptándose, se supere. El que quiera cambiar el mundo, que empiece por uno mismo.