Desequilibrios

Foto de MIA
Destacados: 
  • Dios se ha hecho piedra.
  • Sin duda Dios está en todas las cosas incluso en los hombres, pero también se ha hecho piedra para que podamos patearle y romperlo en mil dioses rocosos; para envolvernos y estar con nosotros sin ser importante.

DESEQUILIBRIOS

El cielo

El cielo está enladrillado ¿quien lo desenladrillará? Los niños, los artistas, los que sufren, las madres, la vida que sigue brotando tras un incendio, algunos filósofos, muchos idiotas, los amantes.

La noche

La noche, aún en esta era de noctámbulos, pocos la contemplan. Cuando todos ya están dormidos o bebidos, yo me retiro silenciosamente y me introduzco en su soledad amorosa para volver paseando a casa. En este paseo es donde se conoce de verdad la noche. Y a veces me cruzo con mi amigo Chopin.

Descafeinado

En medio de esta jungla devoradora de hogares, llena de gente con corbata (vampiros desalmados) y de las sombras que estos dejan en los corazones de la gente normal -esta parece estar volviéndose cada vez más gris-, es impresionante lo que se puede echar de menos un café con leche y amigo, en especial con un amigo de esos que comparten frente de batalla contigo.
Creo que en estas situaciones la única reacción noble es la de amarrarse el cinturón, seguir trabajando, superando con esmero nuevos tiempos y tempestades, y reservar un buen whisky a la espera del momento que Dios nos vuelva a hacer coincidir. Hasta entonces, buena suerte, José.

Y vino

A Jesús le llamaban borracho y comilón, convirtió el agua en vino, luego este en su sangre, luego sus discípulos monjes se dedicaron a convertir cebada en cerveza y todo tipo de frutos, por fermentación, en la mayoría de licores y alcoholes que existen hoy para las fiestas de comunidades y pueblos. Baco…, una mierda al lado de Cristo. ¡Un brindis por el Dios del vino!

Jazz

El jazz es la vida. Me encanta como traquetea en el viaje. La voz es dulce pero se oxida rápido. Viva el jazz, viva mi Norah Jones. Este puro me sabe a cobre pero también la música se crispa a veces, de este tono... a lo countrie.

Se me ha acabado el licor, habrá que acompañar con agua. Dale a la guitarra. Este ratillo está de puta madre.

―Hermano, cuéntame qué has pensado.

―Que esta vida está llena de canarios. Canarios que cantan jazz.

31 de octubre

Hay veces..., quizás esté loco, en las que nos paramos, levantamos la cabeza y en cierto sentido el alma, nos distanciamos (de todo) y nos miramos. Nos quedamos solos con nosotros mismos y nuestra aparente libertad, otras veces con nadie. Da algo de calma y algo de… ¿miedo? Quizás un sentimiento algo más mediocre: simple expectación; por un momento algo desinquieta.

De repente vemos un tallito verde oscuro en la tierra, que acaba en forma de rosa blanca, con algún pétalo arrugado pero un fondo vivo como un beso. Ahí hay otra. Esta roja. Y un arbusto algo atareado. Y yo... que en verdad también estoy vivo.

José

Echo de menos a mi amigo José. Siempre con su sonrisa en el cigarro, de liar, colocada con sarcasmo amistosamente desenfadado. Recoge las palabras con su mano y las conjuga a su manera; se parecen al humo de su cigarro: parece que todo de su boca sale bello, volátil y se posa sobre nuestra ropa para oler a tabaco y a sueños de un hombre contemplativo y contento. Sabe alegrar las formas de amar. Sabe soñar.

Prado de plantas de edificio

Heme aquí cara a mi paisaje, creo con pastos y algunos árboles, espléndido en medio de una verde y huertana llanura, milagrosa frente unas "gordocas" montañas que me miran. Pacientes, nobles, eternas, colosales, aunque unos edificios las tapan. En realidad las tapan mucho, pero están ahí; desde luego que están. Creo que esos muros arquitectónicos cementados y enlatados... instantáneamente me rodeaban: por delante, por detrás, por encima y por debajo; es más, sospecho estar dentro de uno de ellos. Ahora, elevado, a unos metros de altura sobre este prado, flotando, creo entrever como si en mi culo, bajo mi culo, tuviera una ciudad. La empiezo a descubrir, de dentro a fuera. Ciertamente ya solo intuyo mi quinto sin ascensor, un piso bastante alto desde el que veo el resto de los tejados. Se me vuelve evidente que no levitaba sobre el aire, pero algo me había hecho pensar que estaba en la mitad de esta llanura de Murcia y que mi ventanal era una ranura en un gran espacio natural. ¡Qué real irrealidad!

Añoro el campo, y qué gusto haberme pegado algunos gases sentado sobre esta ciudad, pero ahora quisiera poder volver a esa llanura una vez más. Al menos están las montañas… tan fieles que no se moverán jamás. Y, vale, también en la ciudad sé que puedo encontrar esa Divinidad.

Piedras

¿A quién le importan las impresiones de un iluso charlatán y poco trabajador como yo? Pero incluso sin merecer contar nada, considero, ya es irresistible escribir.

Por ejemplo… Las aventuras de una piedra en un pequeño rincón de mi universidad sin cementar, junto al campo. Cuando digo una piedra quiero decir todas las piedras: son piedras, hay millones por todos lados, cada una menos importante que la de antes. Eso es lo bueno de las piedras: que no importan. Puedes tirarlas, patearlas, romperlas, perderlas y seguir pateando a otra como si fuera la misma. Con un tirachinas puedes estrellar y romper una contra otra más grande.

Dios se ha hecho piedra. Sin duda Dios está en todas las cosas incluso en los hombres, pero también se ha hecho piedra para que podamos patearle y romperlo en mil dioses rocosos; para envolvernos y estar con nosotros sin ser importante.

Categoria: 

Sobre el Autor
Imagen de JC. Beato

JC. Beato

Nací en julio del 95 en Lucena (Córdoba), soy el mayor de diez –cinco en la Tierra y cinco en el Cielo–. Estudio psicología en la UCAM, máster en Orientación y Formación de personas especialista en discapacidad en uBLC y guitarra clásica en el Conservatorio de Música de Murcia. Lo que más me gusta es formar belleza y he descubierto que la mayor que se pueda llegar a ver es formando personas.