El arte de la fragilidad

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El arte de la fragilidad

Había leído de Alessandro D'Alema Blanca como la nieve, roja como la sangre y Cosas que nadie sabe, dos buenas novelas, orientadas preferentemente a un público juvenil. Isabel Prieto ha realizado una buena traducción de El arte de la fragilidad, el último libro de este profesor de instituto, del que se han vendido en Italia trescientos mil ejemplares en pocos meses, lo cual dice mucho a favor del sistema educativo de ese país, porque no es un libro de mero entretenimiento ni mucho menos.

A través de unas cartas a Giacomo Leopardi (1798-1837), quizá el más grande poeta italiano, después de Dante y de Petrarca, D'Avenia nos habla de la adolescencia, de la madurez, de la fragilidad de la vida presente y de la muerte. El libro no es fácil de clasificar. Hay narración, al hilo de las referencias a la vida de Leopardi, llena de limitaciones físicas, y de las anécdotas sobre la experiencia pedagógica del propio D'Avenia, que se nos muestra como un apasionado de su trabajo docente; abundan también los comentarios que lo acercan a la reflexión antropológica, al ensayo;  y hay, además, magníficas páginas que son una lección de análisis literario, porque nos enseñan a leer poesía, sobre todo la de Leopardi, con hondura y lucidez.

Y hay también una crítica certera de algunos de los síntomas de decadencia que se palpan en la sociedad occidental: consumismo, activismo, superficialidad, idolatría de la imagen, del cuerpo, del yo triunfador, aburrimiento… D'Avenia defiende la educación humanística, la importancia del esfuerzo, del estudio, de la lectura, y sugiere modos muy positivos de enseñar a la gente joven a apreciar la belleza, de infundirles la pasión por los grandes ideales, la necesidad de la reflexión, de la contemplación y del reconocimiento de los otros, incluso hasta la compasión… En el fondo, el arte de la fragilidad es el arte de amar, de reparar y de renacer, concluye el autor. 

Pienso que este libro tendrían que leerlo los pedagogos y quienes trabajan en tareas educativas, porque abre perspectivas ilusionantes; pero ayudará también a los padres en el difícil papel de educar a sus hijos y, en general, a todos los que sientan algún interés por las humanidades, tan despreciadas en nuestro sistema educativo, porque resulta muy alentador.


Sobre el Autor
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L. Ramoneda

Escritor y poeta. Filólogo y apasionado de la buena lectura.