El editorial: Vidas

Foto de B. Campos
Destacados: 
  • El Universo se vuelve a reinventar en las miradas de esas personas, que siempre han tomado todo esto –incluso su vida– como algo prestado.
  • Al abrigo de un buen cigarro conversan y se mojan, sabiendo que sus pies pueden ser de barro, pero ellos son de Dios: saben cómo realizar milagros, cómo mantener el mal a raya.
  • Podríamos pensar que por fin hemos llegado a la Edad de las Tinieblas.
  • A ratos la vida duele.

Son los detalles cotidianos, los gestos de la gente corriente, los que mantienen el mal a raya: los actos sencillos de amor.

Gandalf, el Peregrino Gris.

El editorial: Vidas

Dicen que hace tiempo existió un rey, que convertía todo lo que tocaba en oro: un tal Midas. Dicen, también, que sin embargo la Tierra se ha oscurecido desde entonces, cada año un poco más, y que ahora los gobernantes y poderosos no saben convertir en oro ni sus propias herencias, y van dejando estos páramos secos y sin vidas.

Son curiosas las leyendas, realmente son muy ciertas. El problema es que casi siempre son otros los que mueren: esos que viven aullando justicia mientras ven que en este mundo –tantas veces de mierda y tantas otras de abono– últimamente no se hace ni lo justo.

Pero el Universo se vuelve a reinventar en las miradas de esas personas, que siempre han tomado todo esto –incluso su vida– como algo prestado, que siempre se han dado cuenta de que en el fondo también ellos son un regalo para el Mundo. Y al abrigo de un buen cigarro conversan y se mojan, sabiendo que sus pies pueden ser de barro, pero ellos son de Dios: saben cómo realizar milagros, cómo mantener el mal a raya.

Así es cómo descubrimos que el Universo continua palpitando vida, aunque algunos quieran aniquilarla; así es como nos dimos cuenta de que, gracias a estos hombres, la vida sigue nadando libre, aunque haya mucho tipo malo suelto, que debería estar en la cárcel..., aunque habiten en estos lares mucho listo con corbata que se dedique a crear una legislación donde la moral y la ética sean las dos cosas más perseguidas y aniquiladas.

Podríamos pensar que por fin hemos llegado a la Edad de las Tinieblas, y no andaríamos muy desencaminados: los violadores, asesinos y ladrones campan a sus anchas por doquier; los gobernantes se lucran a sí mismos dando por saco al pueblo que les ha puesto donde están; la vida de los más inocentes se destroza con premeditación y alevosía –todos los que estaban por nacer, los discapacitados, los miles de niños que mueren de hambre en un momento mientras aquí se despilfarra con fasto u oropel, los utilizados, vejados, maltratados, humillados...–; lo bueno es hecho pasar por malo y lo malo por bueno... En fin, podríamos pensarlo, y no estaríamos muy alejados de la realidad: el Universo gime con dolores de parto pidiendo que esto acabe de una santa vez.

¿Qué bien se logra haciendo que el sufrimiento de tantos continúe y continúe, alargándolo en el tiempo, hasta que la razón se desequilibre y la cordura se pudra? ¿Qué bien se logra soportando el mal? A ratos la vida duele. Sin embargo, por uno de esos milagros que ocurren cada instante, volvemos a resucitar desde nuestras cenizas y, unos junto a otros, conseguimos devolverle al mundo el inmenso abanico de color que brilla en sus entrañas, arrancando el gris opaco y mediocre que los sembradores del terror reparten por doquier. Porque dentro, en nosotros –aquellos que decidimos que la vida merece la pena y que el amor es lo único que sana la herida libertad del hombre–, habita una semilla de grandeza tan radical y enorme que ninguno de estos propagadores del miedo podrá arrancar nunca: toda su mierda se va por la alcantarilla ante esa presencia; su mierda, al fin y al cabo, sólo está llena de ausencias.

Hay libros, hay películas, hay vidas, que devuelven al hombre a su imagen y semejanza; y antes de que el telón descienda para siempre hacen que la luz brille más fuerte.


Sobre el Autor

David Luengo

David Luengo, director de www.losritmos.es, historiador y grafólogo, escritor y filósofo, compositor y fotógrafo.