El Rincón, de Brunete

Chuletón a la Brasa
Destacados: 
  • El trabajo bien hecho es como un bálsamo de sentido común y de honradez en un mundo lleno de mentiras, corrupción y llanto.
  • Acercándonos al final de los cuentos de antiguo en España, donde la calidad de las personas no sólo se medía por la dignidad de sus amigos, sino también por la altura de sus enemigos.
  • El Rincón de Brunete es una lugar para disfrutar de veras del mejor producto, de la mágica cocina de la sierra, de las buenas conversaciones y de los amigos más entrañables.

El Rincón de Brunete

Un momento de paz en un mundo lleno de ruidos

Hache

Cuando las cosas se hacen bien, no sólo haces disfrutar de veras a las personas que se enriquecen con tu trabajo, sino que, además, a ti te queda la satisfacción del abrazo que sana, porque deberíamos procurar no olvidar nunca que el trabajo bien hecho es como un bálsamo de sentido común y de honradez en un mundo lleno de mentiras, corrupción y llanto.

Esta vez nos tocó disfrutar a nosotros del buen hacer de Víctor Manuel Rodríguez y de Ana María Rotaru, los dueños de El Rincón de Brunete, uno de esos restaurantes que te invita a pasar nada más verlo.

Situado en una tranquila plaza interior, distribuye en tres ambientes sus dádivas: las terrazas exteriores (abiertas y cerrada), la barra y el comedor interior. Todo enmarcado en madera, confiriéndole al lugar ese halo celta que enamora pero, sobretodo, relaja.

Nada más llegar, nos recibió Víctor –uno de esos camareros que dan honor a su profesión– con una sonrisa y una jarra de sangría, realmente refrescante, con un toque de vermú que marcó la diferencia. Para disfrutar de unas escogidas viandas decidimos sentarnos en la terraza…, y apareció el encargado del lugar: Martín. Una Casa como ésta asombra aún más cuando tiene un buen maestro de ceremonias, y Martín se lo ha ganado a pulso: excepcional.

De primero llegó la ensalada de pimientos rojos asados con cebolla, atún, huevo y aceituna negra, todo ello regado por un aliño al perejil perfecto. Cuando el producto es bueno y la mano del cocinero adecuada el resultado es delicioso. En este caso, el inmejorable producto de la sierra se lo debemos a Ana María y las manos a Manolo. Siento debilidad cuando descubro, oculto en el mundo de la hostelería, esas manos que saben mimar el producto, que no lo ocultan ni lo disfrazan sino que lo realzan y lo colocan en su momento perfecto para degustar: así deberían ser todos lo cocineros. Enhorabuena.

Después, junto a los tomatitos a la andaluza –producto de la huerta casera de la zona, jugosos, frescos y aliñados con tino y precisión– llegó el chuletón, las papas y los pimientos de padrón. Y junto con ellos, la segunda sangría, esta vez de Martín, con toques especiales estilo cóctel, moderados los licores, que imprimían a la bebida la calidad de un maridaje en toda regla.

Para degustar la carne –magnífica, jugosa, mantequilla en boca– recuperamos la buenísima tradición de acabar de hacerla en la mesa, a la brasa, dándola el punto adecuado al paladar de cada uno. Tradición ésta que, por desgracia y por la ley ambipur de algunos comensales, no se puede disfrutar en casi ningún restaurante de Madrid.

Para terminar, el toque maltoso del Chivas, acercándonos al final de los cuentos de antiguo en España, donde la calidad de las personas no sólo se medía por la dignidad de sus amigos, sino también por la altura de sus enemigos.

Enhorabuena a Ana y a Víctor, El Rincón de Brunete es una lugar para disfrutar de veras del mejor producto, de la mágica cocina de la sierra, de las buenas conversaciones y de los amigos más entrañables. Volveremos para degustar otros platos estrella que brillan en su Casa y darlos a conocer a nuestros lectores.

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Sobre el Autor

David Luengo

David Luengo, director de www.losritmos.es, historiador y grafólogo, escritor y filósofo, compositor y fotógrafo.