El vertigo de la libertad

Paisaje marino, acuarela
Destacados: 
  • La angustia es el sentimiento que tenemos cuando nos aventuramos ―decidimos radicalmente― a cambiar en alguna parte de nosotros.
  • Es, literalmente, el miedo a cambiar, el miedo a la libertad, el sentimiento que aparece cuando nos definimos de manera radical.
  • ¿Por qué este sentimiento? Porque es sencillamente necesario que exista una tendencia en nosotros a la estabilidad.

El vértigo de la libertad

Explicaciones de la angustia para entenderla y aceptarla

La angustia es el sentimiento que tenemos cuando nos aventuramos ―decidimos radicalmente― a cambiar en alguna parte de nosotros. Es, literalmente, el miedo a cambiar, el miedo a la libertad, el sentimiento que aparece cuando nos definimos de manera radical. 

¿Por qué este sentimiento? Porque es sencillamente necesario que exista una tendencia en nosotros a la estabilidad: nuestro ser toma una forma, un camino o una dirección, y no puede permitirse estar constantemente replanteándose el sentido de su vida, cambiando de ritmo, de dirección…, porque si no, nunca avanzaría, no llegaría a nada, fracasaría enteramente por ni siquiera empezar a intentarlo. No es sano estar siempre, a diario, en crisis existencial, por eso nuestra naturaleza produce un prudente miedo a la libertad: un temor que nace de la necesidad de comprometerse en la vida con ciertos propósitos o ciertas metas. El que no se compromete nunca, no da sentido a su vida ni ejerce su libertad, vaga por su océano como un naurado, sin rumbo fijo, a la deriva. Y el que está siempre cambiando de sentido, desandando lo andado para tomar nuevos caminos, arrepintiéndose y dudando siempre de su sendero, se vuelve un mediocre, un quiero y no quiero, uno que nunca será de fiar pues ni él mismo sabe quién es.

No obstante, por otro lado, es necesario que toda persona se replantee numerosas veces su sentido de la vida para que cambie cuando va mal. Para eso está la adolescencia y las primeras etapas de la vida adulta o las numerosas segundas oportunidades: nunca es tarde para rehacer una vida: un solo instante de paz hará que tenga sentido toda una vida de tormenta. Es necesario que toda persona se asome a la angustia y la experimente plenamente cada vez que en algo pueda mejorar. Y poco a poco, conforme uno se haga más prudente y más inteligente que impulsivo, irá perdiendo ese miedo a la libertad. No necesitará un miedo que le frene, en su inteligencia tendrá la templanza y la sensatez suficiente.

La angustia está incrementada también del miedo a lo desconocido ―pues cambiar siempre significa algo nuevo― y por la presión de saber que no hay vuelta atrás. Otro miedo que nos devora en la angustia es el miedo al fracaso, pues ejercer la libertad significa escoger algo, elegir un camino, pero también significa rechazar todos los demás y, con ello, además, otro miedo parecido al fracaso: el miedo a equivocarse.

No obstante, pasar por ella es el sufrimiento que nos salvará de otros mayores a largo plazo; mayores porque se enquistan más; sufrimientos como la insatisfacción, el aburrimiento, la desesperanza, el vacío vital, el sinsentido, la locura de la psicosis, la tristeza y profunda la desilusión.

El mayor autor que aborda el tema de la angustia es Søren Kierkegaard, filósofo danés padre de la filosofía existencial. Su filosofía es una buena acompañante en estas crisis. 

Aunque yo prefiero el flamenco: desde las bulerías y el cante hondo, lleno de quejíos, rabia y penas, hasta acabar en las alegrías, palmas y baile envuelto en poderío, magnanimidad y pasión.

Otro artículo de este diario relacionado es Catarsis: http://www.losritmos.es/contenido/catarsis

Categoria: 

Sobre el Autor
Imagen de JC. Beato

JC. Beato

Nací en julio del 95 en Lucena (Córdoba), soy el mayor de diez –cinco en la Tierra y cinco en el Cielo–. Estudio psicología en la UCAM, máster en Orientación y Formación de personas especialista en discapacidad en uBLC y guitarra clásica en el Conservatorio de Música de Murcia. Lo que más me gusta es formar belleza y he descubierto que la mayor que se pueda llegar a ver es formando personas.