Gran Torino

Gran Torino
Destacados: 
  • Cuando todo está perdido, cuando la impotencia llena nuestras extrañas vidas, aparece alguien que nos devuelve la fe. 
  • En el silencio de la noche más lúgubre nacen héroes que mueren por nosotros. Siempre existen hombres con honor.
  • Puede que el presente se torne en un vacío incomprensible, pero es impresionante la fuerza y ternura que traen algunos brazos, algunos besos.

Gran Torino

A Juan Manuel Pozuelo

La inteligencia sin amor te vuelve perverso, el dinero sin amor te vuelve avaro, el poder sin amor te vuelve tirano.

Clint Eastwood

Lágrimas, y una profunda paz, quedan cuando los créditos bajan el telón de esa Gran Película. La profunda humanidad, el dolor enorme de la desgarradora pérdida que un hombre sufre en cada ausencia de su vida, o la felicidad que llega cuando, día a día, descubres el fuego que habita en cada alma y consigues que resurja de las cenizas como si de un Pegaso se tratara, y el abrazo..., el tranquilo abrazo que vuelve tus pasos suaves y firmes para no traicionar nunca. Entonces, el crisol de la libertad forja lealtades eternas, que nada podrá borrar.

Desde los páramos áridos de este desierto cobran vida las leyendas y los mitos, una forma de explicar la realidad que sobrepasa todo tecnicismo y que nos hace estremecernos de bondad y de belleza. Cuando todo está perdido, cuando la impotencia llena nuestras extrañas vidas, aparece alguien –tan mezquino como nosotros– que nos devuelve la fe.

Tantos insultos y vejaciones, tantos sabios que no saben nada, tantos amantes de pacotilla, tantos infieles que nos hacen comulgar con ruedas de molino quedan hechos añicos ante la serenidad y la profunda humanidad de ese que siempre se levanta para descubrirnos un nuevo amanecer. Después de que se nos hayan roto todos los entresijos del alma, después de que la pequeña luz de la esperanza haya desaparecido, surge un hombre –una flecha lanzada al infinito– que nos susurra al oído: tú puedes, yo camino a tu lado.

En el silencio de la noche más lúgubre, en la soledad de aquel que nunca encuentra casa, en el terrible dolor del que sabe que todo es pasado... nace la semilla de un sí: siempre nacen héroes que mueren por nosotros, siempre existen hombres con honor. Puede que el presente se torne en un vacío incomprensible, pero es impresionante la fuerza y ternura que traen algunos brazos, algunos ojos, algunos besos.

Y cuando la razón no encuentra más motivos para andar, el amor sincero y gratuito de un ser humano hace que eleves tu cabeza y mires cada uno de los misterios, que nos rodean y nos traspasan, con el inmenso don de la sabiduría. Como dijo alguien, cuando crees que conoces todas las respuestas llega un hombre y te cambia todas las preguntas. Algunas veces, cuando el camino ya es inviable, descubres que ese hombre eres tú.

Es cierto, hay muchas respuestas en el aire, pero sólo una pregunta nos hará seguir siempre adelante: ¿me quieres? La respuesta definirá lo que siempre hemos sido, lo que siempre hemos querido ser. A cada uno le corresponde aceptar el significado de su verdadero nombre.

Categoria: 

Sobre el Autor

David Luengo

David Luengo, director de www.losritmos.es, historiador y grafólogo, escritor y filósofo, compositor y fotógrafo.