La Galería del Sabor

Foto archivo Taste Gallery

La Gallería del Sabor

–The Taste Gallery–

La mente se va formando con el alimento que le damos y el rencor es tóxico,

mientras que la gratitud es una panacea.

Luis de Rivera.

Madrid se vuelto verano, colores y gotas. Andar por su asfalto no resulta demasiado agradable pero, sin embargo, es gratificante saber resurgir en las paradas. Como si de un agradable aroma se tratara, cambio el camino por la posada, la calle por la taberna… Y en el desplomado Madrid de los austrias encuentro de nuevo sabores que me llenan de gratitud…, y de ensueño y de elegancia y de frescura.

Así es la Galería del Sabor –Taste Gallery–, así son sus gentes, sus entornos, sus platos y sus cócteles: innovadores y frescos, tradicionales y elegantes…, junto a un toque de esa picaresca que tantas glorias nos da a los hispanos.

Nada más entrar, con gusto y salero, sorprende la decoración: artesanal, creativa, sugerente y abrazante. La sonrisa de Ana tras la barra y la castiza estampa de Dani, el maitrê –que me recordó a El Estudiantes de Curro Jiménez–, profesional ad hoc para el lugar y magnífico coctelero, me dejó en el inicio una grata sensación de buena acogida, comenzando a descubrir ese asunto del que ellos hablan: The Secret Garden porque los besos son más románticos al atardecer (Cfr. T.G.).

Y como el suelo estaba que ardía decidí iniciarme con un Cosmpolitan: excelente, perfectamente matizado, con elegancia y el toque de glamour que esa bebida necesita.

Para no quedarme corto decidí comenzar con la degustación de tapas: croquetas, bienmesabe, bravas y salmorejo. Realmente interesante: las croquetas del chef exquisitas, nada pesadas; el bienmesabe de cazón me dejó impresionado: parecía merluza, magnífico el aliño, adecuado el punto de aceite, excepcional la textura; el salmorejo increíblemente bueno –sabiendo que siempre exijo mucho en este plato– y perfectamente emulsionado; y el gran descubrimiento: la salsa brava de las papas, un alioli casero mezclado con agua de ñoras, picante y sabrosa al mismo tiempo. Excelente mano la del chef. Enhorabuena Adrián.

Seguí maridando con cócteles, abusando un poco de Dani. Esta vez con un Sex on the Beach: presentado de primer, elemental, es decir, excepcional, en su doble visión cromática, con toques afrutados, caribeños y mediterráneos.

De segundo me decidí por el corte argentino, arriesgada elección pero con final feliz, sabrosísima la carne, adecuado platillo para el tercer maridaje: Martini Royal. Singular y fresco.

Para finalizar, la malta y el humo, que la tradición no se pierda; y unos chascarrillos de Pedro: buen rollo, mejor sonrisa.

Interesante lugar para perderse dentro y escapar de los calores de Madrid, uno de los mejores sitios que se descubren en esta capital para comer, beber y disfrutar. Otro concepto, otra filosofía, pero adecuada, innovadora y sugerente: os gustará

Y termino este primer artículo sobre ellos con el toque que tanto me gusta que tenga la gente: el sentido común. Porque un pepino es un pepino por mucho que lo cortes en bolitas con forma de caviar (Cfr. T.G.) Acabo citando a un gran amigo del buen yantar, siguiendo la tradición que tienen en la Taste de iniciar cada jornada con un pensamiento adecuado: las diferencias entre un hombre y una mujer son, en el mejor de los casos, tan obstinadas e irritantes que en la práctica no pueden ser superadas a no ser que haya un ambiente de ternura extrema y de interés mutuo (G. K. Chesterton). Quizá sea eso lo que lugares como éste nos devuelven: la ternura y el interés.

Un buen amigo me comentó hace unos días en la Taste –cuando volví– que las mujeres eran terriblemente caprichosas… Claro, le respondí yo, eso sólo significa que son sensibles hasta la locura. Quizá es que ya se me está empezando a pegar lo bueno de este lugar, de esta Galería del Sabor.

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Sobre el Autor

David Luengo

David Luengo, director de www.losritmos.es, es historiador y grafólogo, escritor y filósofo, compositor y fotógrafo.