La nueva educación

Foto de DLC
Destacados: 
  • Hay personas que nunca descansan, que sólo deambulan por rincones extravagantes donde la virtud y el vicio se mezclan de forma muy desagradable.
  • Normalmente, hoy se educa más bien poco y más bien mal.
  • ¿No sería mejor enseñar a pensar, enseñar lo que es la lealtad, la amistad, la profunda grandeza de la historia, y un montón de cosas interesantes más?

La nueva educación

El objetivo del educador moderno no es el de talar árboles sino el de irrigar desiertos, la correcta precaución contra el sentimentalismo es la de inculcar sentimientos adecuados (Cfr. C. S. Lewis).

Hay personas que nunca descansan, que sólo deambulan por rincones extravagantes donde la virtud y el vicio se mezclan de forma muy desagradable: necesitan unos ojos que les hagan ver, que les hagan entender que también en ellos se da una belleza tan sublime.., que son tan bonitos... Pero quizá no nos encontremos a nadie en esta vida –no lo creo– que tenga lo que hay que tener para mirarles así.

Por otro lado, bien es cierto que lo que casi nunca suelen educarnos es la afectividad, y ahí es donde estamos realmente jodidos la mayoría de las veces. Y, claro, si nuestra psychè vaga por mundos fantasiosos y extravagantes donde la imaginación gobierna sin ton ni son..., vivimos bastante mal. Entonces no es de extrañar que andemos por esos rincones tan raritos.

Como dice Lewis, el objetivo del educador moderno no es el de talar árboles sino el de irrigar desiertos, la correcta precaución contra el sentimentalismo es la de inculcar sentimientos adecuados. Pero no sólo con las palabras, sino principalmente con el ejemplo y con el abrazo. Sin embargo, esto no es así. Antiguamente se formaba a la gente –quizá muy antiguamente–, hoy día no se la educa, se la condiciona. La educación –formación– de antes nos enseñaba a volar, la nueva nos señala el culo que hemos de chupar y cuándo debemos hacerlo. Antiguamente había una especie de propagación en eso de la enseñanza: hombres que transmitían humanidad a otros hombres (cfr. Lewis). Hoy en día sólo hay propaganda –otra de las cosas en las que la estética nazi venció.

Normalmente, hoy se educa más bien poco y más bien mal. Tenemos muchachos en los colegios con once asignaturas o más, que después de ocho horas de trabajo llegan a sus casas y tiene que trabajar dos o tres o cuatro horas más. Son alumnos con diez o doce horas laborales al día –quitando comida– para después suspender los exámenes. Otros, como es normal, no estudian absolutamente nada después de las horas lectivas. Yo estoy más con éstos, porque ¿quién coño trabaja en su casa después de haber cumplido su jornada laboral?

¿Por qué un alumno no es capaz de aprender lo necesario en sus horas de colegio? ¿Tan penosos son los profesores que tenemos hoy en día? ¿O acaso es este sistema educativo de mierda el que está destrozando las mentes del mañana? Qué difícil es encontrar hoy a alguien que escriba bien, que lea bien, que critique y lo haga de una forma adecuada y constructiva. ¿Por qué los profesores sólo son capaces de evaluar a un alumno haciéndole un examen? La participación en el aula, las exposiciones orales, los trabajos de investigación guiados... Todo eso requiere tiempo y dedicación, y, claro, quizá no estén lo suficientemente remunerados. En este país todo ese sistema educativo se apoya en el memorización... ¿Para qué..., si más tarde el español de turno olvida siempre todo y sigue votando la misma mierda, por ejemplo? ¿Para qué..., si en tantísimas ocasiones se olvidan las promesas que se hicieron y se abandonan los amores y las familias que se juraron proteger? Podríamos preguntar muchos más paraqués...

¿No sería mejor enseñar a pensar, enseñar lo que es la lealtad, la amistad, la profunda grandeza de la historia, y un montón de cosas interesantes más? Quizá así habría más hombres y menos bestias. Quizá así nos alejaríamos de estas sociedades tan democráticas, tan machistas, feministas y palurdas y entraríamos en una sociedad humana. Porque es asombroso que el propio hombre esté destrozando a sus semejantes la mayoría de las veces por vicio e ignorancia, aunque todos estos estén siendo guiados por hijos de puta, por cabrones que encuentran placer en el dolor ajeno y en la posesión de los demás. Es que el poder les pone.

Sería interesante analizar cuántas veces nos hemos traicionado a nosotros mismos, a nuestra propia conciencia, porque ahí radica el inicio de nuestros desastres.

Categoria: 

Sobre el Autor
Imagen de D. Luengo

D. Luengo

David Luengo, director de www.losritmos.es, historiador y grafólogo, escritor y filósofo, compositor y fotógrafo.