Lecturas que nos redimen

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Lecturas que nos redimen

Camina en el paso hacia lo eterno,

estás abierto a lo infinito.

No temas, el lazo es firme,

te sostendrá cuando empieces a volar.

Después de haber acumulado en pocas semanas las secuelas sombrías y dolorosas dejadas por la visita de la exposición sobre Auschwitz, promovida por el Canal de Isabel II en Madrid, que, sin embargo recomiendo; y por la lectura de Etty en los barracones, de José Ramón Ayllón, también aconsejable, el desequilibrio psicológico se ha subsanado un poco gracias a dos textos alumbradores, sobre la vida humana y el sentido de la existencia. 

Los aforismos y las observaciones de Christian Bobin en Resucitar (Eds. Encuentro, 2017), escritos a raíz de la muerte de su padre, son un canto a la vida, a la belleza, a la creación, a Dios, y una lúcida crítica de muchos modos actuales de afrontar la existencia tanto individual como social, un auténtico canto a la humildad, a la gratitud, a la esperanza, una invitación a asombrarnos de la grandeza y el misterio que lo cotidiano encierra y a amar de verdad.

El segundo texto ha sido el poemario Tríptico, con el que Izara Batres (Madrid, 1982) ganó el  XXXVI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística (2016), editado por la Fundación que otorga el citado galardón. Un libro que parte de la experiencia del dolor, de la duda y de la búsqueda de sentido y que culmina en la ofrenda amorosa, en el encuentro íntimo con el Dios Uno y Trino: reconocí tu amor en mi honda esencia. Un largo proceso, expresado con un lenguaje rico en imágenes (la luz, las flores, el mar, el vuelo, la música…), escrito en verso libre, en una búsqueda de la palabra y del ritmo adecuados para intentar decir sobre lo más inefable y misterioso. Aunque no se debe olvidar que, con la Encarnación del Verbo, la palabra humana se hizo también divina; y la palabra divina, humana. 

Hay poemas muy breves y otros más extensos, en unos los símbolos y el lenguaje tienen tintes más surrealistas, mientras que en otros prima una claridad y una sencillez muy hondas: Camina en el paso hacia lo eterno, // estás abierto a lo infinito. // No temas, el lazo es firme, // te sostendrá cuando empieces a volar. Alguien podría pensar que estos no son tiempos para la mística, para la trascendencia, pero frente al relativismo, al pragmatismo, al consumismo y a la superficialidad, parece más necesaria que nunca. Buen síntoma es que otros excelentes poemarios recientes, como Gloria (Rialp) de Julio Martínez Mesanza y Las Redenciones (Renacimiento) de Carmelo Guillén Acosta nos lleven por derroteros parecidos.


Sobre el Autor
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L. Ramoneda

Escritor y poeta. Filólogo y apasionado de la buena lectura.