Leer sobre lectura

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  • La revolución que se está produciendo en los modos de comunicarnos, desde hace unas décadas, lleva a preguntarse por las consecuencias que pueda tener, en las relaciones sociales, en las conductas e incluso en nuestro modo de razonar.
  • Los avances son tan rápidos que las previsiones resultan más bien quiméricas.

 

Leer sobre la lectura

Quien lee no está haciendo algo; se está haciendo alguien.

La revolución que se está produciendo en los modos de comunicarnos, desde hace unas décadas, lleva a preguntarse por las consecuencias que pueda tener, en las relaciones sociales, en las conductas e incluso en nuestro modo de razonar. Los avances son tan rápidos que las previsiones resultan más bien quiméricas. Si nos centramos en el ámbito de la lectura, hay opiniones para todos los gustos, desde los que ven el panorama muy negativo hasta los que opinan todo lo contrario. 

Cuenta Antonio Basanta en Leer contra la nada (Siruela), que, cuando se pasó del lenguaje oral al escrito, Platón se alarmó, pues pensaba que las consecuencias serían negativas. Los sabios también se equivocan. En el libro citado, el autor, que cuenta con muchos años de experiencia por su trabajo en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, reflexiona sobre la lectura y los modos de fomentarla. El libro, escrito con soltura, salpicado de citas, de anécdotas y acompañado de una interesante relación bibliográfica, resulta esclarecedor y pienso que merecería la pena que lo leyeran padres, profesores, comunicadores, políticos…, porque fomentar la lectura es indispensable, si deseamos que la sociedad en la que vivimos sea madura, libre, solidaria, respetuosa, y tenga suficiente capacidad crítica para que no sea fácilmente manipulada.

Los medios cambian, como ha pasado a lo largo de la historia desde que se inventó el alfabeto, pero saber, pensar, contemplar, relacionarse, estar informados nos humaniza, por lo que cuanto menos lectora sea la sociedad más se embrutecerá probablemente. Como afirma Antonio Basanta: Leer mucho no es lo importante. Lo importante es leer bien. De lo segundo, sí puede derivar lo primero. De lo primero, sobre todo si es forzado o errático, no tiene por qué surgir lo segundo.  Y añade el sabio aforismo que leyó en una biblioteca de Medellín (Colombia): Quien lee no está haciendo algo; se está haciendo alguien. Me ha parecido especialmente útil el capítulo titulado La sociedad lectora, porque sugiere modos concretos de atraer lectores.

Hace pocos años, se ha publicado Elogio del libro de papel (Rialp) de Antonio Barnés, otro texto muy recomendable, sobre la lectura y las humanidades, porque de nosotros dependerá que, sea con la palabra, sea con el papel o sea a través de la nube, se evite el mal augurio de Steiner: "Nunca tanta información generó tan escasa sabiduría". Al final, se trata también de una cuestión ética.


Sobre el Autor
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L. Ramoneda

Escritor y poeta. Filólogo y apasionado de la buena lectura.