woman falling in line holding each other

Parafraseando al refrán… ¡No me toques los cojones! La segunda parte de esta frase es la actitud primordial de los seres humanos…, aunque a mí, personalmente, me gusta más en la siguiente forma: ama y déjame en paz. Sin embargo, lo más educado y correcto debería rezar como sigue: ama y respeta mi paz. Esto es lo que hacen dos personas que son amigos: nunca se hacen la guerra, sino que pelean juntos, mano a mano.

Existen locuras que pueden destrozarnos el alma, sumirnos en un nerviosismo tal que hace casi imposible moverse. Hay locuras que nos paralizan la vida rompiendo así toda posible biografía, dejando el corazón tan helado, tan frío y distante, que nuestra mirada, en ese momento, sólo refleja ruptura, vacío, nada.

En el ancho y largo caminar que es cada vida de los hombres –dure lo que dure– siempre aparece alguno de estos demonios de la noche, alguna de esas locuras. Pero sólo con que exista un amigo o una amiga no nos convertiremos en sal. Porque por mucho que Dios sea Dios, nosotros vivimos en el abrazo o no vivimos nunca. Dos que se quieren andan juntos, no necesitan mirar atrás para ver si el otro les sigue. Esa es una de las señales del amigo: siempre camina a tu lado.

Quizá por esto existen muchas personas que consideran imposible la amistad varón y mujer, o piensan que es exclusiva del matrimonio. Si no se emborracharan tanto, si no buscasen repetir tantísimas veces las cosas que les gustan, podrían entender que el amor claro que es o puede ser ilimitado, lo que jamás podrá ser es desequilibrado. Desequilibrada es la locura.

No me toques los cojones, es decir, déjame en paz. Mientras no me molestes todo va bien. Esto puede parecer egoísta, y de hecho lo es, pero algunas veces es supervivencia. De hecho, existen ciertas personas por estas tierras que resulta que la única forma y manera de querer que tienen es estar constante y continuamente comiéndote la oreja. Son fagocitadores de orejas.

Desde luego eso no es un amigo, y mucho menos una amiga. Estos comeorejas son un auténtico coñazo, debido a sus inseguridades, a sus miedos y a sus incapacidades se piensan que repitiendo mucho algo acabarán creyéndoselo, o los que están al lado acabarán haciéndolo. Pero lo único que consiguen al cabo de un tiempo es quedarse solos. Por que… ¿quien puede vivir al lado de una persona que constantemente te amarga la vida con requerimientos tremendamente insensibles?

Son lobos con piel de corderos, parecen ovejitas y tienen de inocentes lo que las sirenas de reales. Y así se convierten en las eternas víctimas, y así rompen tantas uniones que no deberían haberse roto nunca.

No me toques los cojones, es decir, no me toques los cojones literalmente. Hay otro tipo de personajes que podríamos denominar pulpos. La gente suele pensar que estos especímenes suelen ser varones, pero no es así. Cada día florecen –como setas venenosas– más y más mujeres con esta característica. Están más salidas que el pico de una mesa. Esto no es un amigo y mucho menos una amiga.

¿Por qué este tipo de gente siempre está intentando masturbarse utilizando a los demás? Con lo bonito que son las caricias, en el momento adecuado, sin abusar ni ser pesado. En fin, lobos de nuevo. Lobos que nos hacen pensar en la imposibilidad de la amistad, mucho más entre sexos distintos, es como si estuviéramos condenados al vacío.

Luego están los moralistas. Éstos no sé si son lobos o lobos cabrones de lengua viperina. Son los que más conocen sobre el varón y la mujer, son los que más saben de todas las ideologías y colores y posturas, son los más inteligentes… Y la verdad es que dan mucho por el culo. El bien es algo que cada uno ha de descubrir con su propia cabeza y con su propia piel. Claro que es fundamental formarse, aprender, saber distinguir y criticar y razonar y pensar y…, un etcétera tan largo como un día sin pan. Claro. Pero si uno no descubre por sí mismo la verdad, el bien y la belleza, querrá imponer a todos su propia verdad, su propio bien y la mierda de su belleza…: y a ciencia cierta digo que ya estamos hasta los cojones de tanto diosecillo mal parido.

Que se metan sus moralinas por donde les quepan, que nosotros lucharemos por vivir nuestra presencia con una sonrisa en los labios y una luz en el alma. Anda… y que les den.

Por lo tanto, al ayayay, al pichafloja y al yolosetodo, o la ayayay, a la sobamucho o la marisabidilla, que les manden a Siberia, a ver si con el frío se les hace un liftin soberbil y empiezan a dejarnos vivir en paz a los demás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *