España, el CIS y el acoso institucional

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España, el CIS y el acoso institucional

Las redes han ardido con las interpretaciones que el gobierno ha dado a la nueva encuesta del CIS (Barómetro Especial, abril 2020 por la crisis del COVID-19). Fácilmente se han visto algunas manipulaciones vergonzosas que han dado a los ítems de la pregunta 3 y 16. Malinterpretándolos, han dado a entender que más del 90 de la población está conforme o encantada con la actuación del gobierno. Luego está el escándalo de la pregunta 6 que cuestiona el derecho fundamental a la libre información. Pero, como psicólogo, voy a ir más allá: vamos a repasar las preguntas más interesantes que han hecho, analizando su lenguaje y las repercusiones psicológicas que este lenguaje tiene sobre la persona que las lee. Las compararemos con el lenguaje utilizado por los maltratadores estudiados por la Psicología y resumiremos algunas conclusiones teniendo en cuenta los ítems de la encuesta, algunas premisas que daremos por hecho de la situación actual y los estudios de algunos expertos en enfermedad mental y maltrato psicológico. Este maltrato, en contraposición al maltrato físico, se caracteriza por envenenar especialmente a través del lenguaje, jugando con la emoción, los mensajes subliminales y las lógicas tergiversadas, pero todo de forma profundamente sutil. Y por ello, es muy interesante analizar el lenguaje de este cuestionario del CIS. Para comenzar solo diré una cosa: parece que esta encuesta del CIS es más difícil incluso de responder que los exámenes tipo test que hice en la universidad.

Empecemos por las dos más sencillas de analizar: la 3 y la 7.

PREGUNTA 3

La pregunta 3 hace referencia a las medidas tomadas por el gobierno:

Esta es una manipulación sencilla, una simple mentira tergiversada, un lavado de imagen: una cosa es decir las medidas tomadas por el gobierno son muy necesarias y otra cosa muy distante es decir el gobierno ha tomado todas las medias necesarias. Como sabemos, el pecado más frecuente de todos es el pecado por omisión. Es el de no evitar el mal, permitir que se extienda. Maquilla al que omite, pero hace cómplice absoluto. Y en materia judicial es un acto grave.

De hecho, en la pregunta 4, el 39,1% de los encuestados afirma creer que el gobierno no está haciendo lo suficiente. Solo el 58,3% considera suficiente las medidas (no el 90%).

PREGUNTA 7

Por otro lado, está la pregunta 7, sobre la confianza que transmiten las gestiones del gobierno. Esta la citan menos porque es más reveladora de la desconfianza:

De aquí han afirmado que el 46,5% de la población otorga mucha o bastante confianza la política del gobierno frente a la crisis. Omiten información porque, si sumas las respuestas de los que otorgan poca o ninguna confianza, obtenemos un 47,8% de personas que desconfían del gobierno. Aunque, claro, es un porcentaje mayor que el anterior y menos favorable para ellos. Esta es una ocultación de datos, un adorno, una injusta interpretación. Pasamos al plato fuerte:

PREGUNTA 6

Esta pregunta cuestiona, nada más y nada menos que la libertad de información:

Esta pregunta, para empezar, es anticonstitucional y ataca uno de los derechos humanos fundamentales que es la libertad de prensa, de expresión y de difusión de la información. Derecho que evita la tiranía y el lavado de cerebro por la manipulación de los medios. Arrebatar este derecho es instaurar de golpe en España el régimen de propaganda estilo Goebbels de los nazis. 

Para colmo, esta pregunta está gravemente sugestionada por contenido emocional y tendencioso, lo cual va contra la buena praxis de la Ciencia Estadística. En este caso, la emoción que se induce es el miedo al describir con demasiados matices innecesarios y negativos la primera opción del enunciado con palabras como bulos, engañosas, frente a la neutralidad y la brevedad de la segunda opción.

A nivel psicológico, supone un chantaje que, además, descontextualiza las opciones y contiene sesgos de coherencia. Vayamos por partes:

En cuanto a los errores de coherencia, hay incoherencia entre la pregunta y las respuestas. Por un lado el enunciado de la pregunta presenta dos cotas:

  • Prohibir la difusión de bulos o información de fuentes poco fiables, o…
  • mantener la libertad total para la difusión de información.

Sin embargo, las opciones ofrecidas como respuesta son:

  1. Restringir toda la información a una sola fuente (oficial);
  2. No restringirse nada.

Esto resulta del todo incoherente porque, de primeras te habla de fuentes fiables y fundamentadas en plural (como puede ser cualquier experto), pero luego, da por supuesto que solo una será la fuente fiable: la oficial, la del gobierno. 

En psicología, esta forma de lenguaje es esencialmente manipulativo y perverso ya que parte de premisas falsas que solo benefician al que manipula frente a la víctima que queda totalmente limitada a dos opciones malas que ambas le perjudican.

Por otro lado, utilizan el lenguaje de manera, no solo enrevesada sino puntillosa, literal, que mide las palabras para luego usarlas en nuestra contra. Si un encuestado no está muy atento o no es muy perspicaz o preciso, caerá fácilmente en el engaño de no leer bien las opciones finales de respuesta (que se contradicen con el enunciado). De hecho casi el 25% de los encuestados son mayores de 65 años, que van ya perdiendo en percepción, atención y muchos no tienen estudios. Ya el cerebro, de por sí, suele desatender contenido supuestamente ya procesado cuando vuelve a encontrárselo como medio para ahorrar energía. Por eso han puesto en el enunciado (lo primero que leemos) la opción deseable, y han expresado mal a posta la respuesta, para luego interpretar literalmente la respuesta. Es decir, nos han hablado primero de fuentes fiables, fundamentadas, etc., pero luego nos echarán en cara que votamos la opción que dice que debemos restringir toda la información a una fuente fiable oficial. Esto se llama sugestión, además hecha de manera muy fina pero muy potente.

Por otro lado, es una pregunta que también descontextualiza pues da entender que esas dos son las únicas opciones posibles para responder ante los bulos. Los mecanismos de información son mucho más diversos que la sola censura y la radicalización de las fuentes a una. Esta es otra mentira tendenciosa que se expone desde un marco de superioridad que, aparte de ser manipulativa, sugestiona hacia emociones más profundas que el desconcierto: la indefensión de la víctima que solo debe escuchar las opciones propuestas por el único lúcido que, supuestamente es el maltratador. 

Además, utilizar esta encuesta como criterio de opinión es un chantaje que pone en juego la palabra y la credibilidad de la víctima: le compromete a responder cuando ninguna de las opciones es buena y, si luego se retracta, queda en ridículo perdiendo esa credibilidad. Esto chantajea con la humillación de la víctima.

PREGUNTA 14

Es la pregunta que interroga sobre las críticas (bastante duras) hechas por la oposición en tiempos de crisis.

Esta pregunta presenta una dicotomía que utilizan los manipuladores para torturar el pensamiento de sus víctimas: es el llamado todo o nada, que corresponde al sesgo cognitivo de pensar que dos opciones son contrarias e irreconciliables y, además, que son las dos únicas posibles. 

No es verdad que la única forma de apoyar al gobierno sea dejar a un lado las críticas. Dejar las críticas significa dejar el diálogo, la comunicación. Apoyar al gobierno sería buscar el consenso pero un consenso establecido tras el diálogo y la crítica, que aporte ideas y corrija errores. Debería aparecer una tercera opción sencilla que daría bastante luz a las respuestas: creo que deben apoyar al gobierno pero igual seguir presentando sus críticas.

Es un sesgo que claramente produce la radicalización de las conclusiones, y utilizarlo como criterio de verdad o de opinión es una injusta manipulación que pone a la victima entre la espada y la pared, acorralada por su propia palabra, lo cual le hace impotente para revelarse.

Por otro lado, la censura en tiempos de crisis es otro maltrato psicológico que genera mucho estrés y provoca la amnesia traumática: ignorar y olvidar el sufrimiento porque duele. Esto causa una profunda represión emocional, lo que imposibilita la reconstrucción emocional tras el shock de la crisis. Es necesario que ahora se diga todo lo que se tiene que decir, que se grabe, que se escriba ―aunque duela y escueza, aunque especialmente a los malos― y que quede constancia para que en el futuro se pueda recordar todo lo sucedido. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

PREGUNTA 16

En esta pregunta, una de las más difundidas por el PSOE, quizás es la más retorcida en su formulación y la peor interpretada. Escruta sobre la necesidad de acuerdos tras la crisis.

De nuevo encontramos la dicotomía manipulativa anterior: dos opciones que se presentan como únicas y contradictorias cuando no lo son. Como si llegar a grandes acuerdos fuera contrario a que cada partido plantee sus propias alternativas y puntos de vista. Pregunto yo: ¿Acaso llegar a algún acuerdo y poner en común los puntos de vista son cosas contradictorias? ¿Cómo llegamos a grandes acuerdos si cada partido no plantea sus propios puntos de vista? ¿Acaso no estamos en democracia? ¿Acaso los acuerdos en democracia no se alcanza aportando los distintos puntos de vista? Esta pregunta manifiesta una intención contraria a la democracia y, por tanto, radical y dictatorial de un solo partido.

En las redes sociales también han tergiversado su interpretación diciendo que la mayoría cree que el resto de partidos debe apoyar todo lo que diga el gobierno. Otra manipulación: una cosa es decir es mejor que se intenten grandes acuerdos, y otra muy distinta es decir es mejor que todos apoyen el acuerdo del gobierno. Es decir, darle la soberanía al PSOE. Este tipo de manipulación es simplemente la mentira, con la gravedad de haber sido difundida por una figura de autoridad.

Con lo finos que se ponen con el lenguaje cuando se trata de machismo y de maltrato de género, luego no son coherentes consigo mismo aplicando esa precisión a ellos mismos. Esto es hipocresía, otro de los maltratos, el más propio de las sectas, que produce la alienación de la conciencia. A través del ejemplo, la vía más fuerte de aprendizaje, se transmite un mensaje incoherente con la ética o la palabra. Esto cala en los espectadores que lo aceptan distorsionando en ellos las intuiciones morales de su conciencia. El mensaje que su cerebro interpreta es no pasa nada si nuestros actos son incoherentes con nuestros principios. Mucho más grave es si este maltrato se da en una figura de autoridad, pues el ejemplo del líder es el que más profundamente se imprime en las conciencias.

El síndrome de la rana cocida

Para terminar, quería hacer referencia a una de las bases más profundas de cuando el maltrato se transforma en acoso y el acoso se convierte en trauma. Es el síndrome de la rana cocida, descrito por el experto en maltrato psicológico José Luis González de Rivera. 

Este síndrome toma su nombre del famoso experimento hecho con una rana, por el cual se silencian sus mecanismos de defensa y supervivencia para alcanzar a matarla. El experimento tiene dos escenarios: uno en el que una rana es introducida en un cubo de agua hirviendo, la consecuencia clara es que la rana detecta la temperatura del agua e inmediatamente sale del cubo; en el segundo escenario, se hace al contrario, primero se introduce la rana en agua tibia y luego se calienta poco a poco. El resultado del segundo escenario es que la rana se cuece viva. ¿Porqué? Porque el aumento lento, progresivo y medido de la temperatura no hace saltar los mecanismos de defensa de la rana. Esta se va adaptando poco a poco a la temperatura que aumenta. La lentitud del procedimiento hace que la diferencia de temperatura pase inadvertida por el umbral del dolor que el anfibio soporta, ya que siempre se va adaptando.

En los traumas y en el acoso sucede muchas veces lo mismo. En este caso, la temperatura que sube lentamente y se acumula hasta ser toxico es el estrés. La suma lenta pero constante de micro-maltratos hace que la persona se intoxique por el cortisol del estrés sin que suba demasiado la ansiedad. Se está rompiendo por dentro y ni se da cuenta. Como decía Dostoievski, el hombre a todo se adapta. Incluso al maltrato. Y es este uno de los mecanismos más agudos del lavado de cerebro que utilizan las sectas y los maltratadores. Son maltratos progresivos que pasan por debajo del escáner.

Este es el fenómeno que explica, por ejemplo, la tan citada ―y gritada por estos mismos gobernantes― violencia de género: ¿cómo una mujer puede no revelarse contra su maltratador ante las horrorosas aberraciones a las que le somete? ¿Cómo puede, encima, decir que le hiere le quiere? La respuesta es simple: le ha acostumbrado al maltrato y le ha lavado el cerebro. A este fenómeno se le llama en psicología indefensión aprendida.

Por otro lado, a nivel social o institucional puede suceder lo mismo: una situación toxica de constantes micro-manipulaciones y maltratos progresivos consigue que una sociedad entera, poco a poco se vaya degenerando de forma tan lenta que sea poco perceptible por quienes lo viven. Poco perceptible en comparación con la realidad desproporcionada que es.

Los que mandan

No solo tienen nombre los tipos de maltratos, los síndromes y las características de las víctimas; la Psicología también le ha dado nombre al trastorno que suele haber detrás del maltratador: trastorno de la personalidad narcisista. Es un trastorno que suele ser acompañado por lo que se llama psicopatía, aquello que caracteriza al llamado psicópata. Tipo de personalidad que abunda en profesiones como la política, direcciones de empresas y todos aquellos lugares donde se encuentre el poder. Por ejemplo, esta personalidad coincide con la de varios presidentes que hemos tenido tanto de derechas como de izquierdas ―el actual presidente es un ejemplo que parece de manual―, especialmente en esa categoría denominada como psicópata integrado. Aquí se colocan a los psicópatas narcisistas que no tienen porqué aparentar locura, pues han aprendido a relacionarse. De hecho, todo lo contrario: aparentan una exagerada perfección de seguridad, carisma en el trato y grandeza, y suelen caer a todos bastante bien (hasta que conocemos sus perversas obras). Son lobos con piel de cordero. Pero, aunque la mona se vista de seda… Realmente, poco nos diferencia en este aspecto de otras épocas: siguen mandando unos tiranos de siempre.

Conclusiones

El lenguaje del CIS es un mero ejemplo de un análisis que podríamos repetir con cualquier mitin o diálogo político y hallaríamos muchísimos más ejemplo de su retorcida lógica sofista y de su sentimentalismo fanático. La propia estructura de los partidos es sectaria y el propio sistema electoral. El resumen es que en España, nos encontramos atrapados en lo que los psicólogos llamamos acoso institucional, solo que en este caso, no es a nivel de una empresa, sino a nivel de todo un Estado. 

En todo el mundo, prácticamente, se está instaurando este régimen de maltrato institucional generalizado. Luis de Rivera explicaba que antes el maltrato físico correspondía al 90% de todo el acoso y tan solo el 10% era psicológico; ahora es justamente al contrario, el físico está mal visto con un 10% de su práctica en occidente y el 90% resulta maltrato psicológico. Las consecuencias son claramente definidas por el psiquiatra Javier de las Heras en su profunda revisión científica La sociedad neurótica de nuestro tiempo: estamos en una de las sociedades con más enfermedades y problemas mentales de la historia. Una de las interpretaciones que aportaba De Rivera era que, tras la aceptación e implantación de los derechos humanos universales ―que condenan la violencia física―, las élites se ven inclinadas a estudiar y emprender nuevas formas de ejercer el poder sobre los más débiles. Para ello han desarrollado las técnicas de maltrato y de ingeniería social y control de masas.

Desde tiempos del Tavistock, se estudia ese umbral de alerta, así como el umbral del trauma, en la población mediante las estadísticas y la recogida masiva de información. Por eso les interesa tanto a unos entrar en el CNI. El control sobre este es como ponerle un receptor sensorial a la rana que nos avise en todo momento de si se alerta de estar en peligro o no, para que así, nunca huya y haya plena garantía de éxito a la primera. Ese éxito, traducido a la sociedad, es cocernos vivos en nuestra pasividad, sin que haya siquiera una guerra que les ofrezca resistencia. Y permitir y promover las muertes por la pandemia es un hervor más por omisión, utilizado con la excusa de ser una catástrofe natural que no causa tanta rebeldía. Todo lo contrario: nos tendrán a todos recluidos en las casas durante tiempo por miedo al virus, sin organizar revueltas, manifestaciones o protestas, mientras dan pasos más rápidos y grandes en su proceso de posesión de nuestras libertades. Esta pandemia es casi como ponerle una tapa al cubo de la rana, para garantizar que no salga. Desean que no suceda como en el 36, como diría un historiador buen amigo mío, la mal llamada Guerra Civil Española, que debería llamarse Tercera Guerra de la Independencia. Quizás, demasiado pronto acontezca la cuarta. De nuevo, mejor sería la guerra que el comunismo, el trauma generalizado o una miseria donde mueran muchas más personas. Realmente, ya están muriendo, y no me refiero tanto a las víctimas del coronavirus como a los millones de no nacidos que son asesinados cada año.

Lo peor es cuando la víctima, no solo es inocente teniendo un bajo umbral para percibir los maltratos, sino cuando, además, es dependiente del acosador. Ahora están promoviendo más que nunca esta situación en nosotros, aprovechándose de la crisis para bloquear toda ayuda a las Pequeñas y Medianas empresas, favoreciendo los despidos y el quiebre de lo privado, compensando con la propuesta de la nueva renta básica universal ―antiguo recurso comunista― que hará que papá Estado nos tenga a todos comiendo de su mano, funcionarios y no funcionarios.

Según Luis de Rivera, esta inocencia y esta dependencia son dos de las tres características de las víctimas del acoso. Pero queda una más, aunque esta, por fin, trae esperanza: la autenticidad. Una persona auténtica, una persona valiosa, talentosa y bondadosa es la presa favorita de todo depredador, que no es nada sin su víctima, dado que necesita nutrir su vacío de ella. Si algo no es realmente bueno y poderoso nadie querría poseerlo ni controlarlo. Y España… España es uno de esos tesoros desmesurados que atrae a los dragones. Pues España tiene un potencial impresionante que siempre la hará libre. Por eso, lanzo un grito como canto de esperanza: España siempre ha resurgido de sus cenizas como ave fénix en medio de los dragones.

Como dice la expresión castiza: en peores plazas hemos toreado. Siempre hemos conseguido echar a patadas a los mal nacidos que han querido poseer y demoler nuestro país, desde que este se conformó. Por algo somos la nación más antigua de Europa. También hemos llegado a ser el imperio más grande, imperio que se caracterizaba por extender los derechos humanos y civilizar los territorios de sus ―de nuevo― mal llamadas colonias, pues se convertían en provincias auténticas, tan dignas como la capital. España ha sido el país que más culturas ha unificado, y esto demuestra que en ella hay algo profundo, potente y muy universal. Como toda víctima maltratada, perseguida y acosada, tiene esa autenticidad que siempre la hará digna, libre y viva. Si quisiéramos podríamos poner en la calle a tanto mal nacido y tirano. 

Propongo algo distinto de ese optimismo que promueven tantos consejeros y del pesimismo que baña el vacío de nuestras calles; propongo la esperanza: cuando todo parece perdido, siempre parece pasar algo en el bando de los buenos y que da un vuelco completo a la realidad. No sería la primera vez que España sorprende al mundo resucitando.


Sobre el Autor
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JC. Beato

Nací en julio del 95 en Lucena (Córdoba), soy el mayor de diez –cinco en la Tierra y cinco en el Cielo–. Estudié psicología en la UCAM, máster en Orientación y Formación de personas especialista en discapacidad en uBLC y guitarra clásica en el Conservatorio de Música de Murcia. Lo que más me gusta es formar belleza y he descubierto que la mayor que se pueda llegar a ver es formando personas.