three women sitting on rock infront of ocean

Renacido

El que no cree en Dios no es que no crea en nada, es que se lo cree todo.

Loco no es aquel que ha perdido la razón, sino aquel que lo ha perdido todo, excepto la razón.

G.K. Chesterton

Ya sabíamos que los que imparten justicia desde los tribunales y demás entidades de poder están tan corrompidos que han hecho de esa misma justicia una ramera que se vende al mejor postor. Pero, después de visto lo visto en los últimos años, además comenzamos a descubrir que, desde esas mismas entidades de poder, se está utilizando la “justicia” para acabar, de una vez y para siempre, con lo que significa ser humano y con el mismo hombre.

Se persigue a los que denuncian las atrociades que las grandes compañías hacen en el mundo, principalmente los que se encargan de asesinar a nasciturus para así vender sus órganos, se aplaude y se ocultan a los violadores y transgresores de la dignidad humana, como esos musulmanes en Inglaterra que violaron a unas niñas durante treinta y seis horas y sus palabras fueron: pero les dimos de comer. En España están quitándole la vivienda a los propios españoles –artículo 47 de la Constitución: todos tenemos derecho a una vivienda–, para que los podridos bancos –esas instituciones de mierda que se han quedado amarillas de tanto que se han meado encima nuestra– se enriquezcan aún más.

Es acojonante, sólo hablando de la ley natural, es decir, esa ley innata en el hombre que le hace ser humano –toda realidad tiene su propia ley que la configura y da sentido–, sólo hablando de ella ya se les queda –a todos estos fulanos del compás– una sonrisita cínica y despreciable en la comisura de sus podridos labios. Pero, aunque no vayamos sólo a citar la Constitución, descubrimos que ni eso se cumple. Y no es que no les interese, es que lo que les interesa es todo lo contrario. Estamos gobernados por auténticos terroristas del ser humano que han sido comprados por grandes entidades financieras y abducido por ideas satánicas que odian la sonrisa sincera e inocente en los labios puros de los niños. Por eso sólo puedo llamarles hijos de puta.

Comenzaron jodiendo la tierra, continuaron destrozando al hombre, siguieron manipulando a la mujer y desterrando a Dios para colocarse ellos en los altares… Y, ahora, han decidido que no vuelva a ver un niño con sonrisa, o, para ir más rápido, que no vuelvan a existir lo niños –salvo los construidos por ellos en sus probetas de odio y manipulación.

Manipulan el sentimiento de las personas, utilizan las pasiones nunca satisfechas para crear una ansiedad constante y dirigir así las vidas de los que les siguen el juego. Por eso les jode tanto que siempre haya unos locos en el Mundo que, ignorando lo que dicta la santa razón de su publicidad tan bien dirigida, aún sigamos siendo libres y les escupamos a su puta cara todas su mentiras.

Hace poco estaba repasando la Constitución española en los pocos artículos que merece la pena, como son el 14, 35, 43, 44, 47 y 119, entre otros. Cuando lo comparas con lo que sucede en este país –que predica que su máximo órgano rector es la Constitución– te das cuenta que todos esos indeseables la utilizan para limpiarse la mierda de sus bajos fondos: “Todos somos iguales ante la ley”, “tenemos el derecho y el deber de trabajar”, “se protege la salud del ciudadano”, “se promoverá el acceso a la cultura”, “todos tenemos derecho a una vivienda”, “la justicia será gratuita”, y cómo no, el artículo 15, “todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”.

Menos mal que aún quedamos algunos que sabemos que el ser humano –por mucho hijo de puta que haya suelto– es el ser más asombroso de todo el Universo creado, que ha sido engendrado por Alguien que le quiere con locura –llámesele como se quiera– y que sólo sabiéndose hijo y hermano será capaz de ser libre y sanar todo este herido mundo…, sólo así sabrá renacer.

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