Happy birthday, Great Captain!

El pasado día 6 de enero de 2021, el ser humano quedaba sepultado bajo sus ruidosos escombros en la Casa de la endiosada Democracia. Hoy, 9 de enero, en media España, el hombre resurge sobre una alba alfombra mágica.

Toneladas de nieve han llenado las calles de muchos pueblos y ciudades y a ellas se han lanzado niños de todas las edades –desde los 0 a los 120 años–. Sepultada la prisa bajo la pura blancura, el asombro, la amabilidad, la alegría y la paz lo han inundado todo: la gente, liberada súbitamente de sus millones de quehaceres, se ha encontrado con la vida cara a cara y se ha puesto a gozarla.

En Alpedrete, padres e hijos hacen juntos muñecos de nieve, otros esquían o buscan cuestas para lanzarse con sus tablas de snow, sus trineos o las tapas de los cubos de basura, no faltan las guerras de bolas, una buena mujer va en busca de sus raquetas para caminar como si no hubiera un mañana, una familia, después de palear para abrir la puerta de casa, sale emocionada a aventurar, un vecino pasea contentísimo con su perro, a una joven la ilusión en ebullición le ha coloreado el rostro y las palabras y todo su ser, un niño llora de regocijo por el espectáculo… Todo el mundo saluda a todo el mundo como si se conocieran de siempre. Proliferan las sonrisas. El ser humano se ha vuelto conmovedoramente humano.

Me parece que el Blanco Limpio Beso trae, con su silenciosa elegante candidez, una simple invitación a la reflexión: ¿quiénes somos, hacia dónde vamos, cómo gastamos el ratito que pasamos en esta Tierra?. Y, si la cara es el espejo del alma, a juzgar por la amplia luminosa colección de rostros campantes que he encontrado, la respuesta verdadera debe estar dentro de cada uno, bien adentro… 

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